
Deje de esperar a que su horno esté listo
La mayoría de los hornos de vapor comerciales son lentos. Funcionan mediante calefacción por convección o resistencia, lo que significa que tienen mucha “inercia térmica”. En términos sencillos: cuando los enciende, debe esperar… y seguir esperando.
Cuando se trata de trabajar a gran volumen, ese retraso es un problema grave. Ralentiza todo el proceso de producción.
Por eso utilizamos emisores de onda corta de 500 W. En lugar de intentar calentar todo el aire dentro del horno, estos emisores calientan directamente la superficie de los alimentos. Es una forma más rápida de calentarlos.
Por qué es importante la respuesta “de segundo nivel”
Piense en un emisor de onda corta de 500 W como si fuera un haz de energía, y no como un calentador normal. No necesita calentar toda la cavidad del horno; simplemente transfiere energía directamente al alimento.
Dado que el filamento se calienta casi al instante en que se enciende el dispositivo, se obtiene un gran aumento de temperatura en pocos segundos. Esto permite acelerar los ciclos de producción. ¿Necesita hornear algo rápidamente después de cocinarlo al vapor? Basta con encender las lámparas, alcanzar la temperatura deseada y apagarlas. Sin excesos de calor. Sin desperdicio de energía. Solo precisión.
Los detalles técnicos
Utilizamos tubos de cuarzo de alta pureza para estos dispositivos. Elegimos una potencia de 500 W porque representa el equilibrio perfecto: suficiente densidad de calor, pero sin riesgo de dañar el vidrio debido a los cambios bruscos de temperatura. Por lo general, estos dispositivos se conectan a un controlador PID para mantener la temperatura estable.
La característica de “onda corta” es la clave. Permite calentar profundamente los alimentos, algo muy útil cuando se trabajan alimentos densos en entornos húmedos y llenos de vapor.
Algunas cosas a tener en cuenta
No basta con colocar estos dispositivos en cualquier horno y listo. Los emisores de IR de alta intensidad se calientan enormemente en sus terminales. Si no se utiliza el cableado y conexiones adecuados para soportar ese calor constante, el aislamiento se dañará. No es una forma agradable de pasar un martes.
Además, dado que la respuesta es tan rápida, la ubicación del sensor debe ser precisa. Si el termopar está demasiado lejos del alimento, la lámpara de IR quemará la superficie antes de que el sensor pueda detectar el cambio de temperatura.
Si coloca el sensor correctamente, todo funcionará bien. Si lo hace mal, arruinará su comida.