
Si alguna vez has trabajado con hornos de vapor de gran tamaño, sabrás lo frustrante que es cuando los bordes del pan quedan insuficientemente calentados. Al sacar una bandeja con pan, el centro parece perfecto, pero los bordes están pálidos y la textura del pan no es adecuada. Esto ocurre porque el calor tiende a escaparse por los lados del horno, dejando que las esquinas del pan no reciban suficiente calor.
Decidimos solucionar este problema eliminando los elementos calefactores tradicionales y reemplazándolos por lámparas de onda corta infrarroja recubiertas de oro.
¿Por qué el oro? Imagina un tubo de cuarzo normal como un grifo que gotea: mucha de esa energía valiosa se pierde en el aire. Al añadir una fina capa de oro al cuarzo, creamos algo similar a un espejo térmico. En lugar de que el calor se disperse por todas partes, el oro dirige el calor directamente hacia el producto que se está horneando. Es un haz de calor concentrado. De esta manera, los bordes de la bandeja también reciben el mismo nivel de calor que el centro. ¡Ya no hay necesidad de adivinar!
Potencia y recuperación No hay nada peor que que la temperatura baje drásticamente en cuanto abres la puerta del horno para introducir una nueva masa fría. Por eso hemos diseñado estos equipos con una alta densidad de potencia. Ellos elevan la temperatura de la superficie casi al instante.
También utilizamos cuarzo de alta pureza para que los tubos no se deformen cuando pasan de temperaturas extremas. Y lo mejor: si tus controladores pueden manejar esa potencia, puedes simplemente instalar estos dispositivos en tu sistema actual.
El inconveniente Bueno, nada es perfecto. El oro hace que estas lámparas sean increíblemente eficientes, pero también los hace un poco “exigentes” en cuanto a limpieza. Si se acumula grasa o harina sobre esa capa de oro, aparecerán puntos calientes. Y esos puntos calientes pueden causar que los tubos se dañen. No puedes ignorarlos; debes mantenerlos limpios para que la reflexión del calor funcione correctamente.
Simplemente establece un calendario de limpieza estricto y asegúrate de que el flujo de aire sea adecuado para evitar que los conectores se sobrecalienten. Hazlo así, y estarás listo. Literalmente.