
Cómo preparar tu pizza en 90 segundos (en lugar de 5 minutos)
La mayoría de los hornos simplemente calientan el aire. Luego, esperan que ese aire caliente gradualmente la masa de la pizza. Es un proceso lento.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos tubos infrarrojos de cuarzo de alta densidad, lo cual permite evitar el paso por medio del aire. En lugar de esperar a que el aire caliente la pizza, el calor actúa directamente sobre los ingredientes y la corteza. Es un cambio radical en la forma en que se transfiere el calor, y esa es la razón por la cual podemos reducir el tiempo de cocción de 300 segundos a solo 90.
El secreto está en el cuarzo
Estos tubos están hechos de cuarzo fundido de alta pureza, ya que puede resistir altas temperaturas sin agrietarse. Dentro de ellos hay un filamento de tungsteno que emite una longitud de onda específica, la cual permite que el agua y las grasas (como la masa y el queso) sean calentados instantáneamente.
¿El resultado? El calor no se queda en la superficie, sino que penetra profundamente en la masa.
Cómo instalarlos en tu cocina
Si ya tienes un horno comercial para pan o pizza, estos tubos se pueden instalar fácilmente. Hemos ajustado su potencia para que la corteza quede bien dorada y el queso se derrita perfectamente en menos de dos minutos. Además, utilizan conectores estándar, por lo que sustituirlos durante el mantenimiento es muy sencillo.
Sin embargo, hay algo importante: cuando aumentas tanto la densidad de calor, el cuerpo del horno también se ve afectado. Si estás pasando de un horno antiguo y lento a estos tubos de alta eficiencia, asegúrate de verificar bien la ventilación. El cuerpo del horno tendrá que manejar mucho más calor radiante que antes.
Qué beneficios esto supone para tu negocio
Reducir el tiempo de cocción en un 60% cambia todo. De repente, podrás hornear muchas más pizzas en el mismo espacio. La etapa de cocción ya no será un obstáculo que ralentice todo el proceso. Tu línea de producción podrá funcionar a toda velocidad, sin preocuparte por que la masa quede cruda o la corteza demasiado húmeda.
Todo fluye mejor.