
Cómo lograr ese color marrón dorado perfecto
Si alguna vez has sacado un pan del horno y te has dado cuenta de que sus bordes estaban quemados, pero el centro seguía siendo blando, entonces sabes cuál es el problema. La clave para obtener una corteza perfecta no radica simplemente en calentar todo el pan al mismo tiempo. Se trata más bien de lo que sucede en la superficie del pan.
Por eso utilizamos calefacción por ondas infrarrojas de corta longitud. Esto permite aplicar una cantidad concentrada de energía que dota a la corteza del color deseado, sin que el interior se convierta en trozos duros.
Por qué la velocidad es importante
La mayoría de los elementos calefactores estándar son demasiado lentos. Tardan mucho en calentarse y aún más en enfriarse. En una cocina ocupada, esta demora es un verdadero problema; es así como terminamos con bordes sobrecocidos.
Nosotros utilizamos tubos de cuarzo-halógeno, ya que se encienden al instante. Alcanzan la temperatura adecuada en pocos segundos. Esto significa que puedes iniciar el proceso de caramelización justo al final de la cocción. De este modo, tienes control total sobre el color del pan, y lo logras exactamente cuando lo deseas.
Detalles sobre su construcción
Fabricamos estos elementos con vidrio de cuarzo de alta pureza, para que la energía infrarroja pueda llegar hasta los alimentos. Dentro del tubo hay un filamento de tungsteno sumergido en un ambiente de gas halógeno. En otras palabras, el vidrio no se oscurece con el paso del tiempo.
Un consejo sobre los cables: generalmente utilizamos conectores R7s o SK15. ¿Por qué? Porque cuando un tubo se quema en medio de un horario de máxima actividad, queremos poder reemplazarlo en segundos, en lugar de pasar veinte minutos intentando arreglarlo.
Algo a tener en cuenta
Estas lámparas infrarrojas generan una gran cantidad de calor. Dado que ese calor se irradia en todas direcciones, puede dañar seriamente el chasis de la máquina. Si las rejillas de ventilación están bloqueadas o el aislamiento es deficiente, ese calor afectará directamente a los componentes electrónicos de la máquina. Nadie quiere que su placa madre se dañe. Asegúrate de que tu sistema de refrigeración sea capaz de manejar la potencia de las lámparas, y todo estará bien.