
Deje de reemplazar todo el calentador cada vez que se rompe un tubo
Seamos honestos: los gallineros son un lugar extremadamente hostil para los equipos electrónicos. La humedad constante, el polvo y el amoníaco hacen que la mayoría de los dispositivos electrónicos se dañen con el tiempo. Al final, todos los elementos calentadores terminan fallando. Es simple física.
Pero aquí está el problema: cuando un tubo se rompe después de unos años, no es necesario tirar toda la carcasa metálica y empezar desde cero. Eso es solo un derroche de dinero.
El método “Plug-and-Play”
La mayoría de los calentadores industriales están conectados de forma complicada. Si una pequeña pieza se daña, todo el sistema deja de funcionar. Nosotros hicimos las cosas de otra manera: colocamos los elementos calentadores en unidades independientes. Pueden considerarse como “baterías” dentro de un control remoto. Cuando un tubo alcanza su límite de vida –generalmente después de cinco años, dependiendo de cómo se utilice–, basta con sacar ese módulo y sustituirlo por uno nuevo.
No hay necesidad de volver a conectar los cables del panel de control ni de desmontar la carcasa impermeable. Solo hay que cambiar la pieza, apretar unos tornillos y listo: las aves volverán a tener calor.
Las ventajas y desventajas (y por qué la modularidad es importante)
Utilizamos emisores de infrarrojos de onda corta porque calientan rápidamente. Si su gallinero tiene corrientes de aire, necesita ese calor intenso para proteger a las aves.
Pero esa intensidad ejerce mucha presión sobre el vidrio de cuarzo. Por eso diseñamos estos dispositivos de forma modular. No era algo opcional, sino una necesidad.
Notará que los conectores son muy resistentes. Eso se debe a que están diseñados para entornos húmedos, para evitar chispas peligrosas. Además, hemos añadido sellos reforzados en los lugares donde se insertan los módulos. Una advertencia: si los utiliza al 100% de potencia las 24 horas del día, se desgastarán más rápido. Baje un poco la temperatura del termostato y prolongará la vida útil de los elementos calentadores.
Mantenimiento en la práctica
Antes, reemplazar un elemento calentador significaba llamar a un técnico y esperar cuatro horas hasta que todo volviera a funcionar. Eso causaba mucho estrés a las aves.
Con este sistema, cualquier persona en la granja puede cambiar un tubo en unos diez minutos. Así, una reparación que antes era un problema se convierte en una tarea sencilla. Su equipo permanece en su lugar, pero el calor sigue funcionando.