
Fabricamos calefactores para patios montados en pared que no calientan el aire. Son infrarrojos de radiación directa, diseñados para entregar calor a personas y superficies justo en el momento que se requiere. Por eso cada detalle es importante: la lámpara, el voltaje y el soporte de montaje deben funcionar en conjunto.
Esto es lo que hay que saber sobre potencia y tamaño.
Nuestras unidades operan a 230V o 400V y consumen 2500W, concentrando un calor importante en un espacio reducido. El tubo de 300mm enfoca la emisión en un haz estrecho, de modo que diriges el calor exactamente donde se necesita, sin desperdiciar energía en espacios vacíos.
El uso de un voltaje más alto reduce la corriente para la misma potencia. Esto implica cables de menor sección y una caída de voltaje menor a lo largo de la distancia. Pero tiene una contrapartida: ese calor concentrado hace que el reflector y las partes cercanas se calienten, por lo que es necesario prever ventilación y espacio libre.
En el interior, utilizamos un tubo de cuarzo relleno de halógeno.
Esto mantiene el filamento compacto, caliente y brillante, proporcionando infrarrojo de onda corta con alta intensidad. El cuarzo también resiste choques térmicos, soportando ciclos repetidos de encendido y apagado sin agrietarse.
Un recubrimiento reflectante dirige la emisión hacia adelante y reduce la pérdida de calor disperso. ¿La base R7s? Es sencilla, reparable y está clasificada para esta potencia. El cambio de lámpara es rápido y no requiere herramientas especiales. Solo hay que alinear y encajar.
Se instala en la pared, liberando espacio en el piso y permitiendo calefacción puntual justo donde se necesita: áreas de asiento al aire libre, entradas, estaciones de trabajo.
El cableado es sencillo y el mantenimiento es accesible. Se obtiene una salida constante, pero hay que planificar la gestión térmica: mantener la unidad alejada de materiales sensibles y dimensionar correctamente el circuito.